domingo, 23 de septiembre de 2012

La décima por Guajiras: una décima de Luis Cernuda

Entre las múltiples formas combinatorias que se pueden obtener con diez versos, la décima —la estrofa que por antonomasia se conoce con este nombre— consta de  diez versos octosílabos, con  
rima consonante, según el esquema:   
abbaaccddc.

 Después del cuarto verso suele existir una pausa de sentido.
En recuerdo de Vicente Espinel, recibe tambien el nombre de espinela:








[1.° version]

Difuso se profundiza                     a
el cielo en curva indolente           b
sobre la lluvia: vehemente,          b
aunque leve, escurridiza.             a
iTiempo sin tiempo!  Desliza       a
su masa fiel la memoria.              c
Y raptándose a la historia           c
un cuerpo tendido asiste              d
a este dia que lo viste                   d
de luz sin pena ni gloria.              c

jueves, 20 de septiembre de 2012

La convulsión exonerativa: un aspecto de la plaga emocional en el libro de estilo de Catatònia Triomfant.

1  "(...) la convulsión exonerativa no era un síntoma, sino más bien una frase argentina. La enseñaban aquí en la facultad, pero estaba segura de que era uno de los mitos de los viejos psiquiatras, como tantos otros términos que usaban para describir comportamientos que se explican mejor por la lógica que por la psicopatología. 

Refería la tendencia a producir catástrofes para ocultar con ellas pequeñas faltas

domingo, 16 de septiembre de 2012

El poeta llega a La Habana: "Son de negros en Cuba" de Federico García Lorca cantada como unas Guajiras.

Cuelgo en esta entrada el proceso de adaptación libre del último poema de la obra "Poeta en Nueva York" que Federico García Lorca escribió en 1929: "Son de negros en Cuba" es el único poema de la última parte, titulada "El poeta llega a La Habana"

SON DE NEGROS EN CUBA

Dice el poeta de su salida de Nueva York y su llegada a Cuba:

"El tiempo pasa y ya estoy en el barco que me separa de la urbe aulladora, hacia las hermosas islas Antillas.

La primera impresión de que aquel mundo no tiene raiz, perdura...
 

porque si la rueda olvida su fórmula 
ya puede cantar desnuda con las manadas de caballos 
y si una llama quema los helados proyectos 
el cielo tendrá que huir ante el tumulto de las ventanas.

Arista y ritmo, forma y angustia, se los va tragando el cielo. Ya no hay lucha de torre y nube, ni los enjambres de ventanas se comen más de la mitad de la noche. Peces voladores tejen húmedas guirnaldas, y el cielo, como la terrible mujerona azul de Picasso, corre con los brazos abiertos a lo largo del mar.


El cielo ha triunfado del rascacielo, pero ahora la arquitectura de Nueva York se me aparece como algo prodigioso, algo que, descartada la intención, llega a conmover como un espectáculo natural de montaña o desierto. El Chrysler Building se defiende del sol con un enorme pico de plata, y puentes, barcos, ferrocarriles y hombres los veo encadenados y sordos; encadenadospor un sistema económico cruel al que pronto habrá que cortar el cuello, y sordos por sobra de disciplina y falta de la imprescindible dosis de locura.


De todos modos me separaba de Nueva York con sentimiento y con admiración profunda. Dejaba muchos amigos y había recibido la experiencia más útil de mi vida. Tengo que darle gracias por muchas cosas, especialmente por los azules de oleografía y los verdes de estampa británica con que la orilla de New Jersey me obsequiaba en mis paseos con Anita, la india portuguesa, y Sofía Megmirof, la 'rusa portorriqueña', y por aquel divino aquarium y aquella casa de fieras donde yo me sentí niño y me acordé de todos los del mundo.


Pero el barco se aleja y comienzan a llegar, palma y canela, los perfumes de la América con raíces, la América de Dios, la América española.

¿Pero qué es esto? ¿Otra vez España? ¿Otra vez la Andalucía mundial?.


Es el, amarillo de Cádiz con un grado más, 

el rosa de Sevilla tirando a carmín 
y el verde de Granada con una leve fosforescencia de pez.

La Habana surge entre cañaverales y ruido de maracas, 

cornetas chinas y marimbas. 

Y en el puerto, ¿quién sale a recibirme? 

Sale la morena Trinidad de mi niñez, aquella que se paseaba por el muelle de La Habana, 
por el muelle de La Habana paseaba una mañana.

Y salen los negros con sus ritmos que yo descubro típicos del gran pueblo andaluz, 

negritos sin drama que ponen los ojos en blanco y dicen: 

«Nosotros somos latinos».
 

Con las tres grandes líneas horizontales, 
línea de cañaveral, 
línea de terrazas 
y línea de palmeras, 
mil negras con las mejillas teñidas de naranja, 
como si tuvieran cincuenta grados de fiebre, 
bailan este son que yo compuse 
y que llega como una brisa de la isla:

Cuando llegue la luna llena iré a Santiago de Cuba..."


Un ayeo: una preparación del cante en unos Tientos cantados por Carmen Corpas con Justo Fernández a la guitarra.

Un ayeo: una preparación del cante en unos Tientos cantados por Carmen Corpas con Justo Fernández a la guitarra. 
Cejilla al 5 por medio. En el vídeo:

 

Un ayeo: una preparación del cante en unos Tientos cantados por Carmen Corpas con Justo Fernández a la guitarra. Cejilla al 5 por arriba (El tono cambiado de ReM a LaM para estudio). En la partitura más abajo el cante está explicado en la escala de Mi:
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